Mascarillas en el cine: Una medida no tan descabellada

Actualización (20/05/2020)

Hoy sale publicado en el Boletín Oficial del Estado la orden ministerial que regula el uso obligatorio de las mascarillas en la vía pública y en los espacios cerrados.

Así, será obligatorio su uso para todos los mayores de 6 años en la calle, espacios al aire libre y espacios cerrados de uso público o que se encuentren abiertos al público, siempre que no sea posible mantener la distancia de dos metros entre personas. Lo pueden consultar aquí.

Hay algunas excepciones como son las personas con deficiencia respiratoria o por motivos de salud y como son en aquellas actividades en las que, por la propia naturaleza de estas, resulte incompatible el uso de la mascarilla, como la ingesta de alimentos y bebidas.

Salas de cine

Sin más información esto afecta de lleno a las salas de cine. Primero, por ser espacios cerrados y segundo, porque no se sabe aún si se podrán acoger a las excepciones por la venta de palomitas y refrescos.

Por lo tanto, a priori, la posición de las salas de cine es bastante mala. Tendrán que elegir entre o bien dejar de vender comida (de donde sacan gran parte de beneficios) y tener un aforo del 50% o bien reducir aún más ese aforo para permitir su venta.

Pero, además de esto, hay que tener en cuenta la opinión del público. Como indicamos en el artículo original (incluido a continuación) parece que hay una mayoría que está de acuerdo en llevar mascarilla.

Así que lo más probable es que tengamos que llevarla una vez reabran los cines.

No obstante, estamos seguros que los exhibidores se pondrán en contacto con el gobierno para conocer al detalle lo que estará permitido o no. Seguro que habrá más noticias.

Artículo original (17/05/2020)

El 70% de los norteamericanos las consideran necesarias para la vuelta al cine.

Hace unos días, el 10 de mayo, preguntábamos en nuestra cuenta de Twitter sobre el uso de mascarilla en las salas y concretamente durante la proyección de la película. Lo pueden leer aquí. Hoy analizamos con algo más de profundidad cómo el uso de mascarillas en el cine es una medida no tan descabellada.

Sensación de seguridad

Esta sensación de seguridad es la que deben trasladar los cines a los usuarios para estos vuelvan a las salas de cine. Nos hacemos eco hoy de una encuesta publicada en deadline sobre este tema en concreto.

En una primera cuestión se pregunta si aplicando medidas de seguridad, volverían al cine. Así, un 75% de los encuestados respondieron entre muy y altamente probable.

Pero, ¿cuáles son esas medidas de seguridad? Pues bien, un 91% señaló la disponibilidad de geles hidroalcohólicos para la limpieza de manos. Un 86% está a favor de limitar los pases y ampliar el tiempo entre ellos para realizar una limpieza profunda de la sala.

Además, un 77% indicó la necesidad de que los empleados llevasen mascarilla y un 70% de que a esos empleados se les tomase la temperatura antes de ir a trabajar. Además un 60% estaría de acuerdo con que al público se le tomase la temperatura antes de entrar a la sala.

Pero aquí llegamos al quid de la cuestión. Un 70% están a favor de que el público llevase mascarilla.

En la encuesta realizada por nosotros al principio del artículo (y sin validez estadística, aclaramos), un 26% dijo que no volvería al cine si no fuese obligatorio llevarlas y casi un 33% que las usaría aunque no lo fuesen. Es dedir, un 59% está a favor del uso de mascarilla en el cine. No muy lejos del 70% norteamericano.

Uso de mascarillas en el avión

También hace un par de días, la Unión Europea, estableció un plan para relanzar el turismo en el que no se exigía la reducción de asientos en los aviones pero SÍ que se llevase mascarilla durante todo el vuelo.

No parece una situación muy diferente la de estar un par de horas encerrados en un avión con la de estarlo en una sala de cine. Si puede funcionar con uno podría hacerlo con el otro.

No sería descabellado

Por lo tanto, no sería muy descabellado para los exhibidores promocionar, o incluso obligar, el uso de mascarillas durante toda la exhibición. Al menos durante las fases 2 y 3 de la desescalada que son aquéllas en las que hay que atraer de nuevo al público y en los que hay que ofrecer seguridad.

Luego ya llegarán los estrenos y, con ellos, aún más público. Y si los datos de contagios acompañan se podría aumentar el aforo hasta el máximo de su capacidad, como en los aviones.

Lo que parece es que las mascarillas han llegado para quedarse. Y nos acostumbraremos a llevarla. Al menos hasta que llegue la ansiada vacuna.

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