¿Es el punto y final de los cines?

Las malas cifras de taquilla abocan a los cines a cierres, bien temporales, bien definitivos.

El público no va al cine. Los datos de asistencia a los cines no para de bajar. Desde finales de agosto, cuando se estrenaba Tenet y Padre no hay más que uno 2 todavía llevaba masivamente a gente a las salas, la recaudación no ha dejado de bajar paulatinamente. Lo vemos:

Recaudación semanal (lunes a domingo) en España por semanas
La pandemia

Justo este momento de inflexión ha venido de la mano de la segunda ola de la pandemia que nos está afectando en estos momento. Parece que nada ha funcionado. Desde unos poderes públicos, cuya ineptitud parece manifiesta sea cual sea su signo político, a una responsabilidad individual inexistente en una parte importante de la población.

Sean cuales sean las causas de esta segunda ola, lo cierto es que está aquí. Está provocando unas elevadísimas cifras de pérdidas personales y, además, unas pérdidas económicas cuantiosísimas.

La incertidumbre es tal que no se ve salida del túnel y eso hace que las personas retraigan mucho sus gastos para incrementar el ahorro ante los tiempos que se avecinan. No podemos olvidar que la asistencia a los cines es uno de los gastos que son fácilmente sacrificables. Lo vimos en la crisis del 2013.

La situación pandémica es muy complicada y no de fácil solución. Pero para ello están nuestros representantes que parece que no han aprendido nada ni de la primera ola ni del desconfinamiento. Y eso es lo peor, que parece que no hay plan de choque para controlarla.

El cine es seguro

Después de muchos meses debatiendo, la transmisión aérea del virus se ha revelado la más importante. Esta se multiplica al hablar y, más aún, al gritar o cantar. Eso sí, la utilización de mascarilla en todo momento reduce considerablemente la posibilidad de contagio. En espacios cerrados, la ventilación de los mismos se vuelve imprescindible para asegurar la nula transmisión del virus.

Los cines sufrieron durante la primera ola una estigmatización por ser espacios cerrados. Pero, después de siete meses, en ningún país del mundo se ha detectado un brote de la enfermedad en las salas cinematográficas. Hay países, como el nuestro, que el rastreo es deficiente, pero en otros cuantos sí lo es. Y no se ha detectado ningún rebrote.

Las razones de ello son básicamente dos. La primera es que se está callado y con mascarilla. Además, los cines están haciendo un verdadero esfuerzo en desinfección y ventilación de las salas. Así, el mensaje es claro. Los cines son seguros.

Falta de estrenos

A pesar de que creemos (o esperamos) que el anterior mensaje va calando poco a poco entre el público, lo cierto es que nos enfrentamos a otro gran problema para las salas. Ése es la falta de estrenos potentes. Y sin ellos, el público no va al cine. Punto.

Las majors han apostado fuertemente por sus negocios en plataformas dejando de lado a la exhibición. Pero no solamente a nivel internacional, a nivel nacional también ha sucedido. Tanto Telecinco Cinema como otras productoras han aparcado los estrenos de sus productos en espera de tiempos mejores.

Estos tiempos mejores veremos cuándo llegan. Lo que parece cierto es que no será a corto plazo.

El cierre (temporal) de los cines

La tormenta perfecta se ha desatado en las salas. Una parte del público no va al cine por inseguro y, la parte que lo ve seguro, no tiene productos que ver. Además, las soluciones políticas pasan, de momento, por toques de queda que dejan sin la última sesión a buena parte de los cines del país.

De hecho los nubarrones no paran de acercarse. En Italia se ha decretado un nuevo cierre de salas, medida que parece que se va a trasladar a Alemania. A pesar de ser sitios seguros, son los primeros en cerrarse.

Desde el punto de vista de los cines, todo está en su contra. A excepción de Trolls 2, los estrenos de la última semana en España han tenido un arranque muy malo, con una media de 300€ por cine en el fin de semana. Eso son 50 personas de media por cine y fin de semana. Así, por sesión apenas se llega a los 7 u 8 personas. De esos 300€ hay que quitar algo más de la mitad que es para la distribuidora, el 10% de IVA, la cuota de autores…. El resto no da ni para la luz.

Los cines no son ONGs. Necesitan público para subsistir. A pesar de que puedan alquilar salas para pases privados u otros usos, su principal fuente de ingresos son las entradas. No ir al cine supone unas grandes pérdidas para las salas.

La consecuencia pasa por reducir pases, cerrar entre semana o, directamente, el cierre temporal hasta que vengan esos tiempos mejores. Ya hay varios casos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Este goteo se va a ir incrementando poco a poco.

¿Punto y final entonces?

No lo creemos tampoco. Estos cierres temporales se van a incrementar, eso seguro. Pero decir ahora mismo que esos cierres serán definitivos es demasiado pronto. Dependerá de muchos factores. El primero es si se toma la misma decisión que en Italia y se decreta un segundo cierre de salas. Su duración y las medidas paliativas de falta de actividad serán fundamentales.

No obstante, sí creemos que va a haber cambios de aquí a medio plazo en el ámbito de la exhibición. Parece muy posible que las distribuidoras se hagan con las cadenas más importantes, cerrando los complejos más deficitarios. En cuanto a los cines más independientes, dependerá en mayor medida de las ganas que tengan los dueños en seguir con un negocio que prevemos que no será rentable hasta dentro de mucho tiempo.

Así, el cine en sala no desaparecerá en conjunto, pero sí lo harán algunas salas, lamentablemente.

Pero sí hay una solución y está en nuestra mano. Simplemente es ir al cine y dar oportunidades a películas más pequeñas, que no son para nada peores. El cine es seguro. Si queremos volver al cine en uno, dos o tres años como hemos venido haciendo hasta ahora, tenemos que apoyarles yendo hoy.

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